La respiración en los instrumentos de viento

Introducción

En el presente artículo vamos a abordar la descripción y el análisis del funcionamiento del aparato respiratorio, aplicado a la interpretación musical de los instrumentos de viento. Su conocimiento es de gran importancia para el músico, ya que es el mecanismo encargado de proporcionar el almacenamiento del aire y su posterior expulsión a una determinada presión. Este aire es la materia prima que acabará convirtiéndose en sonido mediante la vibración de los labios (en los instrumentos de viento-metal), por la acción de una lengüeta simple o doble (en algunos instrumentos de viento-madera) o por efecto de la propia vibración del aire en los instrumentos con embocadura de bisel (como la flauta).

El desarrollo de la respiración y su aplicación en la interpretación musical de los instrumentos de viento, necesita de un aprendizaje y práctica especial, ya que no es suficiente con la respiración que empleamos para mantener nuestras constantes vitales. En realidad, la respiración debe de adaptarse al trabajo que realice el cuerpo; el levantamiento de pesas requiere un tipo de respiración, la natación otra muy diferente y tocar un instrumento, otra manera totalmente distinta de controlar el aire.

La calidad y cantidad de nuestra respiración, influirá decisivamente en el nivel de nuestra técnica de ejecución. Aquellos que tocamos un instrumento de viento, necesitamos el aire como perfecto soporte de la música que interpretamos y para ello debemos estudiar el control de la respiración en todos sus conceptos, desarrollando al máximo todas sus posibilidades.

Descripción y Funcionamiento del Aparato Respiratorio

En el mecanismo respiratorio intervienen fundamentalmente la boca, la tráquea, los bronquios, los pulmones, el diafragma y los músculos abdominales. La inspiración puede realizarse por la nariz o por la boca. En el caso de los instrumentistas de viento es más recomendable la segunda ya que el volumen de aire que llega a los pulmones es mucho mayor y nos proporciona una mayor materia prima de la que obtener el sonido, quedando la inspiración nasal relegada a ciertos ejercicios técnicos muy concretos o como recurso en algunos pasajes musicales. No obstante habría que hacer la matización de que cuando tomamos una respiración profunda por la boca, parte del aire que inspiramos, también entra por la nariz. Una vez que el aire atraviesa la garganta, pasa por la tráquea (especie de tubo largo que se ramifica en dos a la entrada de los pulmones) y llena las cavidades pulmonares a través de los bronquios y los bronquiolos, con su consiguiente agrandamiento.

Los pulmones no son más que dos masas esponjosas y esencialmente extensibles que, contenidos en la caja torácica, constituyen nuestros receptáculos de aire. El verdadero aporte de oxígeno del aire a la sangre se realiza en los alveolos pulmonares, que forman el tejido esponjoso pulmonar.

El diafragma es un ancho músculo transversal que separa la cavidad torácica de la abdominal, esto es, los órganos respiratorios de los digestivos. Tiene forma de cúpula o paraguas abierto. Se inserta en la punta del esternón, en los cartílagos costales, en las costillas y en la columna vertebral mediante potentes haces musculares y tendones. El diafragma está perforado por orificios que sirven de paso al esófago, la vena cava, la arteria aorta y el canal linfático. El centro de la cúpula sirve de apoyo a las fibras musculares y de lecho al corazón, alcanzando normalmente el nivel de la sexta costilla, lo que le muestra como un autentico émbolo situado en mitad de la caja torácica. Cuando se realiza una inspiración profunda, el diafragma desciende para dejar lugar a los pulmones que se están dilatando. Su descenso será mayor a medida que la respiración sea más profunda como veremos posteriormente. Durante la espiración o expulsión del aire, el músculo diafragmático recupera su estado natural produciéndose de forma inversa a la inspiración, esto es: presionando sobre la parte inferior de los pulmones y contribuyendo, con ello, al vaciado de los mismos. El papel del diafragma es el de émbolo o pistón que moviliza el aire de la respiración, pero colabora también de un modo muy activo en los procesos circulatorios y digestivos.

Otros elementos que también intervienen en el proceso respiratorio, aunque de diferente forma, son los músculos abdominales e intercostales.

  1. Músculos abdominales: Constituyen la llamada prensa abdominal, un elemento de gran importancia en la espiración ya que pueden controlarse voluntariamente, como veremos más adelante.

    1. Recto mayor: Aplanado y ancho, situado a ambos lados y entre el esternón y el pubis.

    2. Oblicuo mayor: Ancho y con las fibras en dirección oblicua. Situado en la parte anterior lateral del abdomen.

    3. Oblicuo menor: Situado debajo del anterior y con las fibras en dirección contraria.

    4. Transversos: Por debajo del oblicuo menor, pero en dirección horizontal ( a modo de faja)

  2. Intercostales: Son los músculos que tienen una función elevadora de las costillas. Permiten la expansión de la caja torácica. Su importancia es menor en la respiración de los instrumentistas de viento.

Tipos de Respiración

La respiración que utilizamos para vivir es una respiración pasiva. Se produce sin necesidad de nuestra voluntad, es producida por mandato de los centros nerviosos del bulbo raquídeo. El movimiento espiratorio de esta respiración se produce por la mecánica de las piezas distendidas que

recobran la posición original. Para los instrumentistas, esta forma de respirar no es suficiente debido a la mayor exigencia de volumen y presión de aire necesaria en la interpretación. Por esto, emplearemos la respiración activa, en la que vamos a utilizar de forma voluntaria diversos mecanismos para dirigir y mejorar el aprovechamiento del aire.

Cuando realizamos una respiración activa, podemos de forma consciente aspirar el aire y enviarlo a diferentes partes de los pulmones según nuestra voluntad, mediante una inspiración más o menos profunda.

Atendiendo al lugar donde emplazamos el aire absorbido y a los distintos mecanismos que intervienen podemos distinguir tres tipos de respiración:

  1. Respiración Alta o Clavicular: El aire es enviado mediante una inspiración muy superficial a la parte superior de los pulmones. Esta zona se expande por efecto del aire, provocando una elevación de los hombros y de la parte superior del tórax.

  2. Respiración Torácica, Media o Intercostal: El aire es enviado a la parte media de los pulmones. Éstos al expandirse, separan las costillas y dilatan la caja torácica. La elasticidad de la caja torácica es posible gracias a los músculos intercostales y a los cartílagos que sirven para unir las costillas.

  3. Llegados a este punto hay que hacer constar una aclaración: los pulmones no se hallan divididos en tres compartimentos separados, sino que cuando hablamos de que el aire es enviado a una parte de los pulmones, queremos decir que esto es así en lineas generales, ya que algo de ese aire se reparte por el resto del pulmón.

  4. Respiración Baja o Diafragmática: El aire inspirado con profundidad (como cuando bostezamos), se aloja en las zonas más bajas de los pulmones. La dilatación de esta parte de los pulmones, obliga al diafragma a su expansión hacia abajo, en un recorrido cuya amplitud máxima es de unos ocho centímetros aproximadamente. La bajada del diafragma empuja a la cavidad abdominal hacia abajo. La sensación que experimentamos es la de hinchazón del estómago, debido al empuje de la bajada del diafragma sobre las vísceras. Este tipo de respiración es el que realizamos inconscientemente durante el sueño o es la que emplean los niños recién nacidos. A medida que realizamos una respiración de tipo más baja, el sonido que produce el aire al entrar por la boca es más profundo transformándose del sonido “ah” al sonido “oh”.

Existe un cuarto tipo de respiración: La respiración completa. Se trata de la suma de las tres anteriores. Los pulmones se llenan al máximo de su capacidad comenzando por la parte inferior, después la zona media y por último la parte alta, pasando progresivamente y en este orden por los tres tipos de respiración anteriores. Esta respiración pone en juego todo el aparato respiratorio, alcanzando los límites de su capacidad y siempre llenando los pulmones de abajo a arriba, como si llenáramos un vaso de agua.

Ciertos métodos de enseñanza recomiendan la respiración completa para la ejecución musical de los instrumentistas de viento, ya que representa el mayor aporte de aire posible para el interprete.

En la modesta opinión del autor del presente artículo y de acuerdo con diferentes tratados sobre la respiración, la respiración completa es muy positiva para el instrumentista en determinados momentos (como cuando necesitamos emplear una gran cantidad de aire), pero no podemos utilizarla de forma habitual y continuada por que necesitaríamos demasiado tiempo para realizar estas inspiraciones y además sentiríamos una sensación de ahogo y cansancio, debido al gran volumen de aire desplazado.

En general, la respiración recomendada para los instrumentistas de viento es la respiración Baja o Diafragmática. Las razones fundamentales para el empleo de este tipo de respiración, son las siguientes:

  • Mayor relajación de la zona de los hombros y el cuello, mucho menos tenso que en la respiración alta o torácica por que el aire no va a esa parte del cuerpo. No olvidemos que esta respiración está muy recomendada como ejercicio de relajación por suponer un masaje y descongestión de la zona abdominal.

  • La respiración diafragmática proporciona una mayor proyección y presión de la columna del aire gracias al mecanismo de retorno del diafragma (todo órgano tiende a recuperar su posición y forma original) y a la acción de los músculos abdominales. En los otros tipos de respiración, el diafragma permanece prácticamente inalterable. El resultado es una mejora en la resistencia del intérprete, así como en la calidad del sonido.

  • En la respiración intercostal se expande la caja torácica, lo que hace disminuir la compresión del aire (Ley de Boyle: A mayor tamaño de la caja torácica, menor presión de aire). En la respiración baja, la caja torácica apenas se modifica y el aire puede ser comprimido más fácilmente.

  • La presión de aire es mayor cuanto más largo es el camino que recorre el aire. La proyección de la columna del aire es más grande si se realiza desde la base de los pulmones.

Formación de la columna de aire y su control en la técnica general del instrumento

Completado el ciclo inspiratorio, adquiere total protagonismo la segunda fase de la respiración: la espiración o expulsión del aire. Es en ella donde el aire acabará transformándose en sonido y de su plena transformación depende, en buena medida, el éxito en el posterior desarrollo técnico. Si importante resulta la adquisición de una buena técnica inspiradora (por cuanto de su capacidad y colocación dependerá la materia prima para la ejecución musical), no menos necesario ha de resultar el dominio de la técnica espiradora, puesto que del mismo se deriva la transformación del aire en material sonoro.

El aire inspirado debe fluir en columna ascendente desde los pulmones hacia los resonadores craneales y ser expulsado a través de la boca. Esta columna de aire es el soporte del sonido. Cuando la interpretación se apoya en una columna de aire continuada y con suficiente presión, el sonido se vuelve redondo, potente, pero relajado a la vez. Si los principios de la columna de aire son asimilados, el progreso es rápido.

En el control de la columna del aire intervienen los músculos abdominales y el diafragma.

En la inspiración diafragmática se produce una dilatación de la parte baja de los pulmones. Por efecto del empuje de los pulmones al hincharse, el diafragma baja lo que produce una presión hacia abajo sobre el estómago y los intestinos. Ante esta presión, la tendencia natural de la cavidad abdominal es la de salir hacia el exterior. Aunque el abdomen se hinche, es evidente que no entra aire en la cavidad abdominal, sino que la parte inferior de los pulmones al dilatarse hace bajar al diafragma y éste, al bajar, empuja a las vísceras hacia abajo y hacia afuera lo que provoca que el vientre se hinche. Si el abdomen se hincha como un balón pierde toda la fuerza para comprimir el aire.

Para controlar este empuje hacia el exterior, entran en funcionamiento los músculos abdominales. El papel de los músculos abdominales es el de controlar el mantenimiento del cinturón abdominal para que éste no quede flácido y se expanda hacia el exterior. Hay que hacer constar que sin este control de la cavidad abdominal, la compresión de la columna del aire disminuiría, lo que dificultaría la necesaria presión del aire al espirar.

Para comprender mejor el verdadero papel de los músculos abdominales en la espiración y el control de la columna del aire, Michel Ricquer en su magnífico libro “Tratado Metódico de Pedagogía Instrumental” propone la creación de una figura subjetiva y psicológica llamada “el empuje vertical”.

El empuje vertical nos va a ayudar a comprimir la parte inferior de los pulmones, naturalmente y sin esfuerzo. Si queremos definirlo podríamos decir que es un acto completamente subjetivo que nos va a permitir la utilización de los músculos abdominales y del diafragma, sin darles órdenes directamente.

En vez de concentrar su atención en el nivel de este cinturón abdominal y de buscar la contracción de tal o cual músculo para provocar que suba el diafragma, no tendremos más que realizar este empuje vertical y la compresión del aire se efectuará de manera natural.

Para facilitar la comprensión de este empuje vertical, vamos a centrar nuestro pensamiento haciendo una comparación muy simplista: imagínese un bombín de bicicleta como la reproducción materializada de nuestra técnica espiratoria.

Vamos a empezar nuestra comparación a partir del momento en que el mango del bombín está totalmente sacado y lleno de aire. Comparado con nuestro sistema respiratorio, la inspiración está hecha. El empuje vertical, efectuado sobre el mango del bombín comprime toda la cantidad de aire en la parte inferior del bombín y el aire sale con presión. Esta presión estará en relación directa con la apertura del agujero y con la potencia del empuje vertical sobre el mango del bombín, es decir, con la fuerza de compresión.

Ha llegado la hora de comparar: El cuerpo del bombín corresponde a la parte inferior de nuestros pulmones y su mango materializa nuestro empuje vertical y la compresión del aire.

El efecto psicológico buscado es que después de realizar una inspiración baja y profunda, debemos espirar imaginando que el aire sigue bajando, en vez de subir para ser expulsado.

Debemos imaginar que se aprieta verticalmente la columna de aire que se ha inspirado, como si se quisiera empujar este aire hacia la parte inferior de los pulmones.

El resultado final de este proceso, es la compresión de la columna de aire que espiramos, gracias a la presión de retorno del diafragma sobre los pulmones y el control de esta compresión por la tensión de los músculos abdominales. Si los músculos abdominales no realizaran éste control del cinturón abdominal, el estómago saldría hacia el exterior y se perdería la compresión de la columna de aire.

No conviene confundir esta presión de los músculos abdominales, con una contracción de estos músculos sin comprimir la parte inferior de los pulmones (es la fuerza que realizamos al hacer abdominales y que se realiza independientemente de que respiremos o no), esto solo produce crispación y tensión a nivel abdominal con un nulo lanzamiento de la columna del aire. Esta tensión se transmite al resto del cuerpo y es negativa a la hora de tocar.

En resumen, podemos decir que en la respiración diafragmática, se produce un aumento de la dimensión de la caja torácica en sentido vertical por la bajada del diafragma, además de un control de la presión por parte de los músculos abdominales. Ambos mecanismos son imposibles de realizar en otras respiraciones de tipo más superficial (torácica o clavicular).

Ejercicios Complementarios

A la hora de la interpretación musical, la inspiración debe de realizarse por la boca, separando el instrumento levemente y tomando el aire por los lados de la boca pero sin abrirla exageradamente. Se tratará de una inspiración baja o diafragmática en la que el aire es enviado a la parte baja de los pulmones y éstos al expandirse empujan al diafragma hacia abajo. Como ya hemos dicho, este tipo de respiración elimina tensiones en la zona del cuello y hombros, además de permitir una mejor proyección del aire. Es conveniente no inspirar demasiado a menudo cuando tocamos, ya que acumularíamos un exceso de aire en los pulmones, produciendo una sensación de sofoco. De forma contraria, si tomamos aire muy a lo largo necesitaremos un tiempo extra para respirar y recuperar el aliento, siendo necesario a veces tener incluso que parar de tocar.

Como complemento a la explicación del apartado anterior sobre el funcionamiento del aparato respiratorio, vamos a incidir en algunos ejercicios prácticos para reconocer si estamos realizando correctamente la respiración y desarrollarla al máximo.

  1. Inspirar (8 tiempos), retener el aire (8 tiempos), espirar (8 tiempos) Repetir todo el ejercicio 8 veces.

  2. Inspirar (8 tiempos), espirar (1 tiempo), permanecer sin aire (8 tiempos) Repetir todo el ejercicio 8 veces.

  3. Inspirar (1 tiempo), retener el aire (8 tiempos), espirar (8 tiempos) Repetir todo el ejercicio 8 veces.

    En los tres ejercicios anteriores, aumentar progresivamente el número de tiempos, contando siempre lentamente.

  4. Inspirar al máximo de la capacidad. Después añadir pequeñas inspiraciones hasta que no entre más aire.

  5. Sentarse en una silla con las rodillas juntas, doblar la parte superior del tronco y la cabeza tan bajo como sea posible e inspirar al máximo. Repetir esta operación varias veces. Este ejercicio desarrolla la región intercostal. Podemos colocar los brazos entre las piernas para que la caja torácica no se abra y el aire entre directamente a la parte baja de los pulmones.

  6. Soplar grandes cantidades de aire a través del instrumento sin que éste suene (se puede quitar la boquilla). Repetir 6 u 8 veces (suspender el ejercicio si sentimos mareos).

  7. Coger una inspiración profunda. Realizar espiraciones a golpes secos y rítmicos, poniendo el dedo a la altura del diafragma para sentir los impulsos.

  8. Realizar una Profunda Inspiración Baja. Mantener, con el aire que expiramos, una cuartilla de papel contra la pared el mayor número de tiempos posible. Aumentar progresivamente el número de tiempos (puede emplearse el metrónomo).

  9. Colocar un lapicero sobre la mesa e intentar hacerlo rodar, cada vez a una distancia mayor, con el impulso de la espiración.

  10. De pie, con el tronco doblado unos 90 grados, inspirar. Incorporarse y espirar de golpe, ayudándose de un movimiento repentino hacia abajo de brazos y codos, aplastándose sobre uno mismo para lograr un apoyo adicional del diafragma sobre los pulmones (empuje vertical)

  11. Reproduzcamos la respiración rápida y entrecortada de un perro tras una larga carrera. Al realizar este ejercicio, concentremos nuestra atención en el movimiento del diafragma.

  12. De pie y en posición inclinada, apoyado a la altura del diafragma sobre el canto de una mesa. Inspirar profundamente y expulsar el aire repentinamente. Sentir el apoyo del diafragma.

Respiración Circular

Por último, hablaremos de un tipo especial de respiración que puede ofrecer un recurso más para el intérprete, aunque su empleo es muy poco usual: la respiración circular.

La respiración circular o continua consiste en respirar y tocar al mismo tiempo, lo que nos permite mantener el sonido indefinidamente. En esta técnica espiramos por la boca al tocar el instrumento y simultáneamente inspiramos por la nariz.

Comencemos tocando una nota de registro medio, manteniéndola durante largo tiempo.

En un momento dado, cuando vayamos a necesitar aire, abandonaremos la tensión de nuestros músculos faciales hinchando las mejillas pero sin que se corte el sonido. En el momento en que nuestros carrillos se encuentran llenos de aire, cortaremos el paso del aire cerrando la garganta, mientras simultáneamente oprimimos las mejillas con los músculos de la cara para que siempre exista una corriente ininterrumpida de aire que haga vibrar los labios. Mientras los carrillos se están desinflando por la acción de los músculos faciales, realizaremos una rápida inspiración nasal. Por último recuperamos la posición habitual de nuestra cara sin dejar de tocar.

Hay que practicarlo hasta lograr una continuidad en la salida del aire y que el sonido no varíe. Posteriormente realizaremos esta respiración mientras tocamos diferentes sucesiones de notas o fragmentos musicales.

Bibliografía:

  • Tratado Metódico de Pedagogía Instrumental de M. Ricquier

  • Méthodologie pour trompette et instruments à embouchure de J. Greffin (Editions BIM)

  • The Physiology of Brass Playing de John Ridgeon

  • Super Lung Power & Breath Control de A. A. “Sandy” Adam

  • Warm-Ups + Studies de J. Stamp

  • Asa Method de R. Quinque

  • La trompeta. Historia y Técnica de Angel Millán Esteban

  • The Arts of Wnd Playing de Schirmer Books

  • Trumpet Technique de D. Dale

  • The Art of Brass Playing de Philip Farkas

  • Brass Bulletin, nº 100.

  • Música y Educación, nº 13 y 29.

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